“Si lo desaparecieron a Raymundo, perdimos.”

RAY EN EZEIZA TIRA UN BESO

El sábado 29 de mayo de 1976 por la mañana sonó el teléfono en lo de Greta Gleyzer. Era Alicia, la señora que limpiaba la casa de su hermano. Estaba muy alterada. “¡Señora Greta! ¡No sabe lo que pasó! Entraron ladrones a la casa del señor Raymundo ¿Él no volvió de viaje todavía, no? Entré al departamento, y se llevaron todo, no quedó nada. Rompieron la puerta de una patada y se llevaron hasta la ropa. Lo que no pudieron llevarse, lo rompieron”. Greta le preguntó si se había fijado bien que Raymundo no estuviera desmayado, y le contestó que él no estaba por ningún lado. Alicia también le contó que le causó tanta impresión llegar a cumplir con su tarea habitual y encontrarse con tremendo desastre que le tocó el timbre a una vecina y le pidió una silla y un vaso de agua. La vecina la atendió, y además le contó que había visto movimientos extraños. Un grupo de hombres había salido de allí cargando bultos, ropa, alfombras, de todo. Ella, curiosa de esa actividad extraña en el edificio, le había preguntado amablemente a uno de esos señores si el joven que vivía en ese departamento se mudaba. El hombre le contestó tajante: “Sí señora, y aquí hay mudanza para rato”.

Raymundo había vuelto seis días antes de los Estados Unidos. El fin de semana largo del 25 de Mayo, Greta y su marido, Benjamín, habían aprovechado el feriado para tomarse unas vacaciones en Mar del Plata. Ray había avisado que llegaba, por lo que le pidieron a un amigo de confianza que lo fuera a buscar a Ezeiza. Cuando regresó de viaje, su hermana lo llamó a la casa y habló con él. “Decile a Benjamín que le traje un chiche que lo va a volver loco. Traje un contestador automático. Cuando llames la próxima vez, te va a contestar el contestador”. Raymundo estaba entusiasmado: había traído de Nueva York la nueva maravilla de la tecnología que permitía grabar mensajes de voz cuando alguien llamaba a una casa y el dueño no estaba. Lo conectó. Cada vez que uno lo llamaba contestaba la voz grabada de Ray. Greta llamó varias veces a pedido suyo para probar el chiche. Un par de días después el contestador ya no contestaba. Nadie contestaba. Algo raro había pasado.

Ray me había dejado a Diego unos días antes, y me había aclarado que ya no lo llamara a su casa porque estaba viviendo en otro lado. Días después lo esperé para retirar a Diego, como habíamos acordado, y no vino. Era algo muy extraño en él porque era muy considerado e incapaz de dejar a alguien plantado, por el motivo que fuera. Yo había combinado con una amiga para ir al cine. La llamé a Greta para saber si había tenido noticias de él, y ella me dijo que no, y que le extrañaba que su contestador ya no estuviera conectado al teléfono. Presentí lo peor. Quedamos en encontrarnos al otro día con la esperanza de que Ray diera señales durante la noche. Al día siguiente teníamos un turno con una fonoaudióloga para Diego en el Hospital de Niños. Greta se reunió con nosotros allí, y supimos que algo muy malo había sucedido. Teníamos que tomar precauciones.

Como en tantas otras oportunidades, Raymundo había viajado a Nueva York, en el mes de marzo. Viajó para tratar de cerrar un contrato de trabajo con Naciones Unidas, para intentar cobrar una deuda de su distribuidor y para ocuparse de otros asuntos laborales. El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 no era algo inesperado. Los Susman habían tratado de convencerlo por todos los medios de que no volviera a la Argentina. Bill, que además de su productor era como un padre para él, le dijo que ese no era momento para volver, que prometía conseguirle trabajo allá. Prometía también llevarnos a mí y a Diego. ¿Entendía Raymundo el peligro que correría al poner un pie de vuelta en la Argentina del golpe? ¿Comprendía la gravedad de la situación, la brutalidad en la que se sumergía el país bajo el dominio de la Junta Militar? Bill y Raymundo sabían lo que había sucedido en Chile tras el golpe de Estado en 1973. Bill estaba convencido de que el golpe sería igual o peor en la Argentina. “No vuelvas, la gente está desapareciendo”, le advirtió Susan, la hija de Bill y su buena amiga. Raymundo respondió decidido: “Voy a volver y voy a ser cuidadoso”.

El jueves 27 de mayo Raymundo almorzó en lo de Sara, su mamá, y estuvo con ella hasta las cuatro de la tarde. Sara le pidió que no se expusiera tanto, que bajara el perfil y se escondiera por un tiempo, porque las cosas se habían puesto realmente peligrosas. “Vas a sonar como arpa vieja, hijo”, le dijo Sara, con esa sabiduría digna de una idishe mame. En ese mismo momento, en la puerta del edificio de Francisco Acuña de Figueroa 828 había estacionado un auto de la policía con cuatro personas adentro. Uno de ellos se acercó al portero y le preguntó si sabía algo de un tal Raymundo Gleyzer. El portero, que se llamaba Aldo, le dijo que allí vivía la madre, pero que hacía mucho que no lo veía, que él nunca iba por allí. Se quedaron un rato más, vigilando. Después, el auto desapareció. Raymundo salió de lo de Sara y pasó por el Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina (SICA), para sacar un turno médico en la obra social. Se subió a su Renault 12 y se fue de allí. Nunca más se supo de él.

A mí Raymundo me enseñó a vivir. Y me enseñó también que hay que hacer lo que hay que hacer. Eso es lo que siempre decía. Cuando entendí que lo habían secuestrado, torturado y desaparecido, me dije “perdimos como en la guerra”. Perdimos. Se terminó. Él era inteligente, lúcido, siempre lograba lo que se proponía. Era persuasivo, trabajador, jamás dejaba de lado sus ideales. Era leal hasta la médula. Si lo desaparecieron a Raymundo, perdimos. Eso pensé.

Greta había tenido una conversación con su hermano antes de su viaje, cuando el golpe se veía venir y el clima del país se enrarecía peligrosamente. Ella había tratado de convencerlo de que depusiera su actitud “ultra”, y le aconsejó que no estuviera tan en contra de los cambios que se venían, y específicamente de la figura del general Videla. Le dijo que la situación del país era un caos y que esta gente tal vez venía a poner el orden que la sociedad demandaba. “Vos no entendés nada. Esto es lo peor que puede pasar. No tenés idea de quién es Videla y de lo que hizo en Tucumán”, le contestó.

Cuando Ray fue a tomar el vuelo que lo llevaría a Nueva York tenía miedo. El temor era que lo detuvieran. Por eso le pidió a su mamá que fuera a la terraza de Ezeiza y se asegurara de verlo subir al avión. Minutos después Raymundo subió la estrecha escalerita, buscó a Sara con la mirada, le sonrió y la saludó con la mano antes de perderse dentro del avión.

 
Fragmento del libro Compañero Raymundo, de Juana Sapire y Cynthia Sabat. Editado por el INCAA, 2015.

RETROSPECTIVA COMPLETA DE LA OBRA RESTAURADA DE RAYMUNDO GLEYZER Y CINE DE LA BASE

LOSTRAIDORES_10

HOMENAJE A 40 AÑOS DE SU DESAPARICIÓN
CINE GAUMONT – DEL 9 AL 15 DE JUNIO – SALA 3
Avenida Rivadavia 1635

 

Las asociaciones nacionales de cine documental con la adhesión de muchas otras regionales y provinciales agrupadas en la RAD (Red Argentina de Documentalistas) rinden homenaje a Raymundo Gleyzer en el 40° aniversario de su desaparición programando en el Cine Gaumont su obra completa restaurada, que acompaña el libro recientemente editado por el INCAA,  Compañero Raymundo, de Juana Sapire y Cynthia Sabat.

El ciclo contará con la presencia de Juana Sapire, compañera de Raymundo, quien presentará los films. Las funciones son con entrada libre y gratuita, a partir de las 19hs en el Sala 3.

Programación – Todos los días a las 19hs
se ruega concurrir temprano ya que la sala tiene capacidad limitada

Jueves 9
LA TIERRA QUEMA (1964) 12 min.
CERAMIQUEROS DE TRASLASIERRA (1965) 20 min.
OCURRIDO EN HUALFIN (1966)  42 min.

Viernes 10
MEXICO LA REVOLUCION CONGELADA (1971) 66 min.

Sábado 11
QUILINO (1966) 16 min.
NUESTRAS ISLAS MALVINAS (1966)  30 min.
ME MATAN SI NO TRABAJO Y SI TRABAJO ME MATAN (1974) 30 min.

Domingo 12
RAYMUNDO (2002) de Ernesto Ardito y Virna Molina 127 min.

Lunes 13
LOS TRAIDORES (1973) 105 min.

Martes 14
TESTIMONIO DE JUANA SAPIRE EN EL JUICIO POR DESAPARICION Y SECUESTRO RAYMUNDO GLEYZER (2010) 40 min.
NI OLVIDO NI PERDON (1972) 30 min.
LAS AAA SON LAS TRES ARMAS (1977) 56 min.

Miércoles 15
SWIFT (1971) 12 min.
BANADE  (1972) 7 min.
FUEGO ETERNO (2012), de Cynthia Sabat  27 min.

 

Adhieren y convocan:
ADN (Asociación Nacional de directores y productores de cine documental independiente de la Argentima)
DOCA (Documentalistas de Argentina)
DIC (Directores independientes de Cine)
DocuDAC (Directores Argentinos cinematográficos)
PCI (Proyecto cine independiente)
RDI (Realizadores integrales de cine documental)
RAD (Red argentina de documentalistas)


Contactos:
Fernando Krichmar Porto Cel. 154 024 2110
Cynthia Sabat Cel. 154 050 5788

 

Homenaje a Raymundo Gleyzer en el Cine Gaumont

RODAJE DE LA TIERRA QUEMA 1963

El 27 de mayo se cumplen 40 años del secuestro y desaparición de Raymundo Gleyzer, cineasta revolucionario que dejó una de las obras más contundentes e influyentes del cine documental latinoamericano. Entre sus films se cuentan México, la revolución congelada (1971) y Los traidores (1973), pero en todas sus películas se destaca su calidad técnica, su sensibilidad artística y sobre todo su lúcida mirada político-social sobre las problemáticas, de una dolorosa actualidad.

Por eso el 27 de mayo convocamos a homenajearlo en el Cine Gaumont, en un evento con entrada libre y gratuita. Ese día, instaurado como el Día del documentalista por los documentalistas argentinos, se presentará el libro Compañero Raymundo, con la presencia de las autoras Juana Sapire y Cynthia Sabat. Compañero Raymundo ha sido publicado por el INCAA dentro de la colección Hasta la memoria siempre, que cuenta con obras dedicadas a Jorge Cedrón, Gerardo Vallejo y Fernando Birri.

Además, se presentará la obra completa restaurada que acompañará el libro y los especialistas encargados de este trabajo compartirán los detalles del proceso. Tras las presentaciones se proyectará Los traidores en su versión restaurada y en premiere mundial, y al finalizar se realizará un debate en torno a la obra con Juana Sapire, compañera del realizador, y miembros del elenco.

Los homenajes a Gleyzer continuarán en distintas sedes, todos con entrada libre y gratuita.

SOBRE LAS AUTORAS DE COMPAÑERO RAYMUNDO

Cynthia Sabat nació en Buenos Aires en 1971. Es docente, periodista, poeta y productora de TV. Fue editora del sitio cineindependiente.com.ar. Dirigió el Diario Oficial del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Trabajó como productora del área de cine de Canal (á) y fue editora de la revista Haciendo Cine. Colabora con medios digitales, y escribe en su blog habiaunavezunachica.blogspot.com. Participa como jurado en festivales, dicta seminarios y trabaja en comunicación y prensa de estrenos de cine. En 2012 debutó como realizadora con el film Fuego eterno, que fue estrenado durante el 27° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
Escribió el libro Compañero Raymundo, sobre la obra de Raymundo Gleyzer y el grupo Cine de la Base, junto a Juana Sapire.

Juana Sapire nació en Rosario en 1943. Estudió en la ACE (Asociación de Cine Experimental) y tras conocer a Raymundo se puso de novia y  lo acompañó en los rodajes de Ceramiqueros de Traslasierra (1965) y Pictografías del Cerro Colorado (1965).  Se casó con él en 1966 , y luego juntos emprendieron una serie de viajes por Europa, donde lo asistió en el sonido y en la cámara en sus notas para Telenoche.  Trabajó como sonidista en México, la revolución congelada (1971). En 1972 nació su hijo Diego. Se unió al PRT-ERP junto a su compañero y colaboró en sus films posteriores, generalmente encargada del sonido. Conformó el grupo Cine de la Base, y trabajó como asistente de producción en Los traidores (1973).  Tras el secuestro de Raymundo se exilió junto a su hijo en Perú, y luego en los Estados Unidos.  Actualmente vive en Nueva York, y se ocupa de mantener vivo el legado de Raymundo.

SOBRE RAYMUNDO GLEYZER

Nació en Buenos Aires en 1941. Creció en el seno de una familia de actores de origen judío, y de joven se interesó en la fotografía y en la política. Estudió cine en la Escuela de Bellas Artes de La Plata, y dejó los estudios para viajar al nordeste brasileño a filmar su primer cortometraje, La tierra quema (1964). Trabajó como cronista y camarógrafo para el noticiero Telenoche de Canal 13, programa para el que produjo entre otras Nota sobre Cuba y Nuestras Islas Malvinas (elegida como el impacto periodístico del año 1966).
Dirigió films etnográficos, como Ceramiqueros de Traslasierra (1965) y Pictografías del Cerro Colorado (1965). Trabajó junto a Jorge Prelorán en Ocurrido en Hualfín (1966) y, tras varios años de viajes por Europa, llegó a México para filmar su primer largometraje: México, la revolución congelada (1971). El documental fue prohibido en la Argentina, y logró estrenarse  recién en 1973.  Su compromiso político lo llevó a unirse al PRT-ERP,  partido enrolado en la izquierda revolucionaria que se identificó con los ideales de la Revolución Cubana.  En 1971 dirigió Swift, comunicado filmado de una acción exitosa del partido que tomó estado público: el secuestro del cónsul inglés y su canje por comida y mejores condiciones laborales para los trabajadores del frigorífico.  Más tarde dirigió Ni olvido ni perdón,  film urgente sobre un hecho que  marcó simbólicamente el comienzo del terrorismo de Estado en la Argentina: la fuga del penal de Rawson y la Masacre de Trelew, el 22 de agosto de 1972.
Raymundo Gleyzer creó el grupo Cine de la Base como forma de “colectivizar la inteligencia”.  Conformado por Juana Sapire,  Alvaro Melián, Nerio Barberis, Alberto Vales y Jorge Santa Marina entre otros, el grupo produjo su película más ambiciosa: Los traidores (1973).  Se trata de una ficción basada en hechos reales que disecciona el funcionamiento de la burocracia sindical a través de la transformación de un líder obrero en un sindicalista corrupto.  La película que desafiaba los tabúes políticos de la época fue exhibida en festivales internacionales, pero proyectada en condiciones de clandestinidad en sindicatos, fábricas, comedores y barrios humildes.  Hoy es considerada como una obra cumbre del cine político latinoamericano.
En 1974 el grupo filmó Me matan si no trabajo, y si trabajo me matan, sobre la huelga obrera en la fábrica INSUD, donde los trabajadores morían por contaminación por plomo en la sangre.  Gleyzer ya era considerado internacionalmente como una de las voces más innovadoras y comprometidas del movimiento de cine militante latinoamericano que surgió en el continente en  los años 70. El 27 de mayo de 1976 fue secuestrado en Buenos Aires por la dictadura militar, y  llevado al campo de detención El Vesubio donde fue torturado. Aún hoy continúa desaparecido. En 2011 y 2014 los juicios contra el CCD El Vesubio culminaron con la sentencia a sus responsables tras 35 años de impunidad.
Los miembros de Cine de la Base se exiliaron en distintos países; parte del grupo que se refugió en Lima, Perú produjo junto a Jorge Denti Las AAA son las tres armas (1977).  La Alianza Anticomunista Argentina (la Triple A) fue una organización paramilitar que se dedicó al secuestro y asesinato de militantes populares.  A partir del golpe de estado de 1976 los militares argentinos superaron ampliamente esta modalidad represiva, “desapareciendo” a más de 30.000 personas.  En esta trágica lista se encuentra el periodista y escritor Rodolfo Walsh, quien 24 horas antes de ser secuestrado publicó la Carta Abierta a la Junta Militar, en la cual se basó el film.

Más información sobre Raymundo Gleyzer en su web oficial www.filmraymundo.com.ar

Más homenajes a Raymundo, con la presencia de Juana Sapire:

Sábado 28/5 – 19hs – Manzana de las luces – Perú 272
Homenaje a Raymundo – Proyección de Raymundo + La tierra quema

Miércoles 1/6 – 19hs – Centro Cultural de la Cooperación – Av. Corrientes 1543
Homenaje a Raymundo – Proyección de Me matan si no trabajo

Viernes 3/6 – 19hs – Centro Cultural Haroldo Conti – Av. Del Libertador 8151
Homenaje a Raymundo – Proyección de Raymundo

 

 

Evento histórico: Homenaje a Los Traidores en sus 40 años

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El Miércoles 27 de noviembre a las 20hs se realizará una función de homenaje al film Los Traidores, a 40 años de su estreno, en el Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543, con entrada libre y gratuita. Este film constituye una de las obras más emblemáticas y audaces de cine político latinoamericano de las décadas del 60 y 70. A 40 años de su estreno, convocamos a sus protagonistas delante y detrás de cámara a asistir a esta función histórica, y planteamos el debate sobre su innegable vigencia.

Los Traidores puede verse como la crónica de la transformación de un obrero industrial con conciencia social (Roberto Barrera) en un sindicalista corrupto, pero también como la génesis de un ejército revolucionario de trabajadores llamado Comando Rosales-Saldaño. A través de los recuerdos del protagonista, se examinan las luchas obreras desde los bombardeos a Plaza de Mayo en 1955 (donde muere el hermano de Barrera), pasando por el Cordobazo, hasta 1972. El film analiza la microfísica de la construcción de un poder que crece alimentado por oscuros acuerdos, prebendas y traiciones que involucran intereses económicos, políticos y militares. Ninguna película argentina había puesto en evidencia la trama del poder sindical como lo hizo Los Traidores. Ese fue su mayor hallazgo. En su momento crispó los ánimos del peronismo más reaccionario, pero justamente ese es el motivo por el que perdura en el tiempo. Ninguna película se había atrevido a matar al burócrata. Esa fue su audacia. 

Los Traidores (Argentina, 1973, 105 min)
Dirección: Raymundo Gleyzer/Cine de la Base. Guión: Raymundo Gleyzer, Álvaro Melián y Víctor Proncet, sobre el cuento de Víctor Proncet. Fotografía: Reinaldo Pica Fotografía adicional: Julio Lencina Música: Víctor Proncet Montaje: Oscar Montauti Sonido: Luis Rocandio Intérpretes: Víctor Proncet (Roberto Barrera), Raúl Fraire (Antonio Corrales), Hugo Alvarez (Negro), Susana Lanteri (Paloma), Mario Luciani (Reynoso), Lautaro Murúa (Benítez), Walter Soubrié (Rivero), Luis Politti (Presidente de la Nación), Osvaldo Senatore (Peralta), Luis Angel Bellaba (médico que asiste en la tortura) Sara Bonet (Carmen Cabrera) Samuel Desse( supervisor de personal) Alfonso Senatore (Guardaespaldas de Barrera), Omar Fanucci (Médico de la Catanzara), Martín Coria (Solís, obrero torturado), Carlos Román (Locutor en el entierro), Pablo Haimovisi /Rivera (empresario) Sara Aijen (Mujer que canta en el entierro), Diego Gleyzer (Bebé Barrera), Luis Barrón, Pachi Armas, Luis Cordara, Osvaldo Santoro, Guillermo Sosa. Coordinador de Producción: Álvaro Melián. Jefe de producción: Jorge Santamarina, Alberto Vales. Asistente de producción: Juana Sapire. Productor ejecutivo: William Susman. Productora: Grupo Cine de la Base.

Sobre Raymundo Gleyzer

Nació en Buenos Aires en 1941. Creció en el seno de una familia de actores de origen judío, y de joven se interesó en la fotografía y en la política. Estudió cine en la Escuela de Bellas Artes de La Plata, y dejó los estudios para viajar al nordeste brasileño a filmar su primer cortometraje, La tierra quema (1964). Trabajó como cronista y camarógrafo para el noticiero Telenoche de Canal 13, programa para el que produjo entre otras Nota sobre Cuba y Nuestras Islas Malvinas (elegida como el impacto periodístico del año 1966).
Dirigió films etnográficos, como Ceramiqueros de Traslasierra (1965) y Pictografías del Cerro Colorado (1965). Trabajó junto a Jorge Prelorán en Ocurrido en Hualfín (1966) y, tras varios años de viajes por Europa, llegó a México para filmar su primer largometraje: México, la revolución congelada (1971). El documental fue prohibido en la Argentina, y logró estrenarse  recién en 1973.  Su compromiso político lo llevó a unirse al PRT-ERP,  partido enrolado en la izquierda revolucionaria que se identificó con los ideales de la Revolución Cubana.  En 1971 dirigió Swift, comunicado filmado de una acción exitosa del partido que tomó estado público: el secuestro del cónsul inglés y su canje por comida y mejores condiciones laborales para los trabajadores del frigorífico. Más tarde dirigió Ni olvido ni perdón,  film urgente sobre un hecho que  marcó simbólicamente el comienzo del terrorismo de Estado en la Argentina: la fuga del penal de Rawson y la Masacre de Trelew, el 22 de agosto de 1972. 
Raymundo Gleyzer creó el grupo Cine de la Base como forma de “colectivizar la inteligencia”.  Conformado por Juana Sapire, Alvaro Melián, Nerio Barberis, Alberto Vales y Jorge Santa Marina entre otros, el grupo produjo su película más ambiciosa: Los traidores (1973).  Se trata de una ficción basada en hechos reales que disecciona el funcionamiento de la burocracia sindical a través de la transformación de un líder obrero en un sindicalista corrupto.  La película que desafiaba los tabúes políticos de la época fue exhibida en festivales internacionales, pero proyectada en condiciones de clandestinidad en sindicatos, fábricas, comedores y barrios humildes.  Hoy es considerada como una obra cumbre del cine político latinoamericano.
En 1974 el grupo filmó Me matan si no trabajo, y si trabajo me matan, sobre la huelga obrera en la fábrica INSUD, donde los trabajadores morían por contaminación por plomo en la sangre.  Gleyzer ya era considerado internacionalmente como una de las voces más innovadoras y comprometidas del movimiento de cine militante latinoamericano que surgió en el continente en  los años 70. El 27 de mayo de 1976 fue secuestrado en Buenos Aires por la dictadura militar, y  llevado al campo de detención El Vesubio donde fue torturado. Aún hoy continúa desaparecido. En 2011 el juicio contra El Vesubio culminó con la sentencia a sus responsables tras 35 años de impunidad.
Los miembros de Cine de la Base se exiliaron en distintos países; parte del grupo que se refugió en Lima, Perú produjo junto a Jorge Denti Las AAA son las tres armas (1977).  La Alianza Anticomunista Argentina (conocido como la Triple A) fue una organización paramilitar que se dedicó al secuestro y asesinato de militantes populares. A partir del golpe de estado de 1976 los militares argentinos superaron ampliamente esta modalidad represiva, “desapareciendo” a más de 30.000 personas.  En esta trágica lista se encuentra el periodista y escritor Rodolfo Walsh, quien 24 horas antes de ser secuestrado publicó la Carta Abierta a la Junta Militar, en la cual se basó el film. 

Más información sobre Raymundo Gleyzer en su web oficial www.filmraymundo.com.ar

Proyección y Debate
LOS TRAIDORES
de Raymundo Gleyzer
HOMENAJE A 40 AÑOS DE SU ESTRENO

MIÉRCOLES 27 DE NOVIEMBRE – 20HS
CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN

Av. Corrientes 1543 – Primer Piso
Sala Raúl González Tuñón
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

 

 

Producción: Centro Cultural de la Cooperación y Cynthia Sabat